Page 347 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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Ciertamente nuestro planeta no desempeñó ningún papel
en la última parte del acto final.
»Pero la misión del Imperio estaba cumplida. Los
hombres de esa Era alzaron la vista a las estrellas, a las que
habían asolado en los momentos de desesperado peligro y
tomaron la decisión que podía esperarse: dejar el Universo
a Vanamonde.
»La elección no fue difícil puesto que el Imperio
acababa de tener sus primeros contactos con una
civilización muy avanzada y extraña al otro lado de la
curva del Cosmos. Esa civilización, si los indicios que
tenemos son correctos, se había desarrollado dentro del
plano puramente físico mucho más de lo que podría creerse
posible. Al parecer hay más de una solución para el logro
de la inteligencia suprema. Claro está que esto es sólo una
suposición. Todo lo que sabemos de cierto es que nuestros
ancestros y sus otras razas con las que compartían el
Imperio, en un corto período de tiempo recorrieron un
camino que no podemos seguir. Los pensamientos de
Vanamonde parecen bloqueados, limitados al ámbito de la
Galaxia, pero a través de su mente hemos observado el
comienzo de la gran aventura…
Convertida en un espejismo de su antigua gloria, la rueda
girante de la Galaxia colgaba de la nada… A todo lo largo y lo
ancho de su gran inmensidad estaba el vacío de los grandes
desgarrones causados por la «Mente Loca», heridas que debían
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