Page 348 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
P. 348
ser llenadas en años venideros por astros caídos, pero que nunca
devolverían a la Galaxia su esplendor perdido.
El hombre decidió abandonar su Universo y pronto no sólo
el hombre sino los millares de otras razas inteligentes que habían
colaborado con él en la creación del Imperio abandonaron sus
respectivos mundos. Se congregaron juntas en uno de los
extremos de la Galaxia, con toda la inmensidad más espesamente
poblada de estrellas entre ellos y el objetivo que no llegarán a
alcanzar durante Eras y Eras geológicas.
La larga línea de fuego cruzó el Universo, como rebotando de
una estrella a otra. En un solo momento de tiempo murieron un
millar de soles alimentando con sus energías la forma opaca y
monstruosa que había girado en torno al eje de la Galaxia y que
retrocede hacia los abismos cósmicos…
—El Imperio, pues —continuó Rorden— abandonó
entonces el Universo para buscar su destino en otra parte
cualquiera. Cuando sus herederos, las mentalidades puras,
hayan logrado su completa madurez, volverá… Eso es lo
que creemos. Pero ese día debe estar aún muy lejano.
»A rasgos generales —añadió Rolden— ésta es la
historia de la civilización de nuestra Galaxia. Nuestra
historia propia, que creemos tan importante, no es más que
un acontecimiento tardío que hasta el momento no hemos
examinado en detalle. Parece ser, sin embargo, que algunas
de las razas más viejas y menos aventureras se negaron a
347

