Page 154 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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cerrada.
El automóvil se detuvo junto a la base, y
Jonás se dirigió hacia el ascensor para el que
la Utsarpini le había dado un billete.
La babel se elevaba sobre su cabeza como
una montaña prismática, convergiendo hacia un
punto situado en el infinito, como sí pudiera
taladrar la cúpula llameante que era el Akasa-
puspa y terminar su camino a los mismísimos
pies de Dios.
Había una frenética y ruidosa actividad
alrededor de la base. Camiones almacén
cargados salían de las bocas abiertas de la
Fortaleza y otros vacíos entraban; las cabrías
subían y bajaban. Los suelos blindados
rechinaban en las bodegas de los pesados
autogiros que, una vez cargados, se elevaban
velozmente para dejar sitio a otros. A lo lejos,
en una improvisada pista de aterrizaje, un
brillante tractor amarillo cromo se dedicaba a
enganchar las largas y delgadas naves
transportadoras de tropas conforme
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