Page 357 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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reservas de aire extra. Nunca exponerse al


           azar, era la consigna de los trabajadores


           espaciales. Ni siquiera en aquella salida


           rutinaria.


              Jonás se ajustó la nueva pieza, ayudado por


           la científico. Los mandos del reactor



           sobresalían, con un brazo metálico, a la altura


           de su mano izquierda.


           Se dispusieron para salir.


           - Échame una mano con esta escotilla,


           ¿quieres?.


              Avanzaron por la curvada superficie interna


           de la piel del juggernaut. Las luces y la



           instalación pronto quedaron atrás; parecían


           caminar                por           una           infinita              superficie


           ligeramente rugosa. Jonás se sintió como una


           mosca paseando por un plato.


              El sector al que se dirigían se encontraba en


           el extremo del animal opuesto a la boca. En él


           los científicos imperiales habían preservado


           las condiciones internas del animal cuando lo


           encontraron los colmeneros.





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