Page 360 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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poniendo en marcha el suyo. Jonás la imitó.
Sobre las paredes de la cámara se retorcía
una horda de repugnantes masas informes.
Eran criaturas no mayores que los dos puños
de un hombre unidos, de forma vagamente
globular. Eran de un color blanco sucio, y
continuamente se movían: gritaban, se
arrastraban, algunas saltaban en el aire. Su
forma era repulsivamente variable; temblaban
como flanes, se estiraban, encogían,
alargaban, aplanaban...
Jonás tuvo que hacer un violento esfuerzo para
no vomitar y ahogarse en su traje. Las
criaturas formaban un tapiz viviente que
recubría los tejidos de las paredes. Era
imposible contarlas, pero debían haber varios
cientos de miles a la vista. Era como un
aquelarre de amibas gigantes.
Sus cuerpos rezumaban una burbujeante
espuma amarillenta. Todo el piso estaba
inundado de ella.
- Sobre todo, no pises esa espuma. - advirtió
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