Page 358 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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Habían instalado una de sus curiosas
puertas-esfínter en el septo que separaba la
parte vacía de los segmentos aún
presurizados. El tabique estaba tenso por la
presión al otro lado.
Atravesaron el esfínter.
El interior era una confusa pesadilla. Lilith
consultó su medidor atmosférico: amarillo. El
aire era una mezcla del oxígeno usado en la
muerte del juggernaut, metano, indol y aminas
diversas, vapor de agua e hidrógeno. Grandes
cantidades de hidrógeno derramadas de las
bolsas que almacenaban el gas de propulsión.
El fantástico decorado se completaba con los
grandes órganos muertos, como el escaparate
de una carnicería de cíclopes. Enormes bultos
húmedos, viscosos, relucientes. Rosados,
verdosos, blancos, marrones... La luz de sus
lámparas les revelaba el nauseabundo cuadro
en pequeñas porciones.
Caminaban chapoteando unos humores
sanguinolentos que inundaban el suelo. De vez
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