Page 1023 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Tropecé varias veces en el terreno desigual,
y me habría torcido el tobillo, creo, si no
hubiese sido por las botas militares.
Para cuando llegué al bosque ya era
completamente de noche.
Examiné la extensión malsana y húmeda de
bosque oscuro. La futilidad de mi meta se
me hizo evidente. Recordé que me había pa‐
recido que me rodeaba una gran cantidad
de Morlocks: ¿cómo iba a encontrar al
puñado malévolo que se había llevado a
Weena?
Pensé en meterme en el bosque —
recordaba, más o menos, el camino que
había seguido la primera vez— y
encontrarme con mi otro yo y Weena. Pero
comprendí inmediatamente la estupidez de
la idea. Para empezar, porque me había
perdido durante mi enfrentamiento con los
Morlocks y había acabado huyendo por el
bosque más o menos al azar. Y además, no
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