Page 1025 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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descansado de noche mientras nos
dirigíamos al Palacio de Porcelana Verde.
Recordaba mis pensamientos de entonces:
había reflexionado sobre la pequeñez de la
vida terrenal, en comparación con la
migración milenaria de las estrellas, y me
había invadido, brevemente, un triste
aislamiento al admirar la grandeza del
tiempo por encima de las inquietudes
terrenales.
Pero ahora, me parecía, ya había acabado
con eso. Había tenido perspectivas más que
suficientes de infinitos y eternidades; me
sentía impaciente y tenso. Era, y siempre lo
había sido, nada más que un hombre, y me
había sumergido por completo de nuevo en
las preocupaciones cotidianas de la
humanidad. Ahora sólo mis proyectos
personales llenaban mi mente.
Aparté la vista de las remotas estrellas
insondables y la dirigí al bosque que tenía
frente a mí. Y un suave resplandor rosa
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