Page 201 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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cobre, con marfil como huesos blancos que brillaba


           bajo la luz de las estrellas, y un asiento de bicicleta en


           medio:  era  la  Máquina  del  Tiempo,  evidentemente


           intacta, ¡y lista para llevarme a casa!















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                                  ROTACIONES Y ENGAÑOS





           El corazón se me salía; sentí dificultades para seguir


           caminando  con  normalidad  detrás  de  Nebogipfel,



           pero  lo  hice.  Metí  las  manos  en  los  bolsillos  de  la


           chaqueta  y  agarré  las  dos  palancas  de  control.  Ya


           estaba lo bastante cerca para ver los lugares en los


           que  tenía  que  insertar  las  palancas  para  operar  la


           máquina, ¡y tenía la intención de arrancarla en cuanto


           pudiese, y alejarme de aquel lugar!


           —Como  puede  ver  ——decía  Nebogipfel—,  la


           máquina  no  ha  sufrido  daños.  La  hemos  movido,


           pero no hemos intentado comprobar cómo funciona



           internamente.


           Busqué distraer su atención.










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