Page 464 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 464

sufrimiento,  cada  uno  tan  horrible  como


                  aquél. Pensar que una locura así podía caer


                  sobre Londres —mi Londres— me llenaba


                  de  una  angustia  que  me  producía  una


                  sensación física de dolor en la garganta.


                  Moses  estaba  pálido,  y  su  pies  estaban


                  cubiertos de una fina capa de sudor y polvo;



                  sus ojos estaban abiertos y corrían alrededor


                  mirándolo todo. Mire a Nebogipfel. Tras las


                  gafas, los ojos no parpadeaban al mirar la


                  horrible  carnicería;  y  me  pregunté  si  no


                  estaba  empezando  a  creer  que  lo  había


                  llevado a uno de los más profundos círculos


                  del infierno y no al pasado.















                                                          14





                                            LA ROTA‐MINA





                                                                                                   464
   459   460   461   462   463   464   465   466   467   468   469