Page 490 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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—Oh, no —dijo, y puso las manos frente a


                  él—. Mi lugar está aquí.


                  Moses se adelantó.


                  —Pero  las  paredes  de  Londres  se  están


                  desmoronado  a  nuestro  alrededor.  Los


                  cañones alemanes están a unas pocas millas.


                  ¡Éste  está  lejos  de  ser  un  lugar  seguro,



                  profesor!


                  —Oh,  les  envidio,  por  supuesto  —dijo


                  Gödel—. Dejar este mundo desgraciado con


                  su desgraciada guerra...


                  —Entonces  venga  con  nosotros  —dije—.


                  Busque el Mundo Final del que me habló...


                  —Tengo  mujer  —dijo.  Su  rostro  era  una



                  mancha pálida a la luz de la vela.


                  —¿Dónde está?


                  —La  perdí.  No  pudimos  huir  juntos.


                  Supongo  que  está  en  Viena...  No  puedo


                  imaginar que la dañasen, o la castigasen por


                  mi huida.


                  Había  una  pregunta  en  sus  palabras,  y


                  comprendí                       que              aquel                hombre


                                                                                                   490
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