Page 491 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 491
perfectamente lógico me estaba pidiendo,
en el momento más extremo, que le diese la
seguridad más ilógica.
—No —dije—,estoy seguro de que ella...
Pero nunca acabé la frase, ya que —sin ni
siquiera un silbido de advertencia en el
aire— otro proyectil cayó, ¡y aquél fue el
más cercano de todos!
Como un trozo de tiempo congelado, el
último parpadeo de la vela me mostró el
derrumbe de la pared oriental del taller.
Simplemente eso; pasó de ser una superficie
plana y suave a convertirse en una nube de
fragmentos y polvo en un latido.
Luego caíamos en las tinieblas.
El coche tembló.
—¡Abajo! —gritó Moses.
Yo me escondí y una lluvia de pedruscos,
bastante letal, golpeó la parte exterior del
coche del tiempo.
491

