Page 511 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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parecía el oleaje de un inmenso mar. La
vegetación se hacía más exuberante y verde,
y nuevos bosques se apretaban contra el
coche —pensé que ya debían de ser árboles
de hoja caduca, aunque las flores y las hojas
no eran sino un mancha uniforme de verde
debido a la velocidad— y el aire se hizo más
cálido.
El dolor de aquellos eones helados
abandonó finalmente mis dedos, y me quité
la chaqueta y me aflojé los botones de la
camisa; abandoné las botas y reactivé la
circulación de mis pies. La insignia de
seguridad de Barnes Wallis se cayó de la
chaqueta. La recogí, aquel pequeño símbolo
de la sospecha de los hombres para con sus
semejantes, ¡y creo que no hubiese podido
encontrar, entre aquella vegetación prístina,
un símbolo más perfecto de las estrecheces
y absurdos con que los hombres
malgastaban sus energías! Arrojé la insignia
a la esquina más oscura del coche.
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