Page 514 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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El calor era opresivo, y el aire de la cabina se


                  cargaba.


                  Pensé en Gödel y Moses.


                  Aquel hombre poco atractivo, Gödel, había


                  deducido la existencia de múltiples historias


                  sólo  a  partir  de  principios  ontológicos,


                  ¡mientras  que  yo,  pobre  tonto,  había



                  necesitado  de  varios  viajes  en  el  tiempo


                  antes de que se me ocurriera la posibilidad!


                  Pero  ahora  aquel  hombre  que  había


                  conjurado su magnífico sueño de un Mundo


                  Final, un mundo en el que estuviesen claras


                  todas las respuestas, yacía aplastado y roto


                  bajo  los  escombros,  asesinado  por  la



                  intransigencia                    y       estupidez                 de         sus


                  compañeros humanos.


                  Y en lo que respecta a Moses, simplemente


                  le  lloraba.  Era  una  desolación  similar  a  la


                  que  podría  sentirse  por  la  muerte  de  un


                  niño,  creo,  o  un  hermano  menor.  Moses


                  había muerto a los veintiséis; y ¡aun así yo


                  —la misma persona— seguía respirando a


                                                                                                   514
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