Page 513 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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No  sentí  temor.  Me  acerqué  a  él,  pero  se


                  alejó en el aire. No tenía duda de que sus


                  ojos verdes estaban fijos en mi cara.


                  —¿Quién                  es?          —pregunté—                       ¿Puede


                  ayudarnos?


                  Si podía oírme, no respondió. Pero la luz ya


                  cambiaba;                 la       luminosidad                    del         aire



                  desaparecía y volvía a ver el verde vegetal.


                  Sentí, entonces, un giro —el gran cráneo era


                  como un juguete, rotando sobre su eje— y


                  desapareció.


                  Nebogipfel caminó hacia mí, los largos pies


                  pasaban por encima de las aristas del suelo.


                  Se  había  quitado  las  ropas  del  siglo



                  diecinueve e iba desnudo, exceptuando las


                  gafas rotas y la capa de pelo blanco en su


                  espalda, ahora enredada y grande.


                  —¿Qué pasa? ¿Estás enfermo?


                  Le  hablé  del  Observador,  pero  no  había


                  visto nada. Volví a descansar en el banco,


                  sin saber si lo que había visto era real o un


                  sueño persistente.


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