Page 519 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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fuese un niño enclenque y peludo, y caímos
hacia atrás ...
... y un árbol apareció en el aire frente a mí,
rasgando el metal del coche como si fuese de
papel. Una rama inmensa se disparó hacia
los controles como el brazo de un hombre de
madera enorme y decidido, y destrozó el
panel frontal.
¡Estaba claro que llegábamos a un espacio
ocupado por aquel árbol en aquella remota
era!
Caí hacia atrás sobre un banco, sosteniendo
a Nebogipfel. El árbol se encogió un poco al
retroceder hacia el momento de su
nacimiento. El aleteo de noche y día se hizo
aún más lento, aún más pesado. El tronco se
redujo todavía más; y entonces, con un
crujido inmenso, la cabina del coche se
partió en dos, rota desde el interior como
una cáscara de huevo.
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