Page 518 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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—Sí.  —El  Morlock  se  sentó  en  el  banco


                  frente  a  mí  y  se  agarró  al  borde  con  sus


                  largos dedos. Me pregunté si tenía miedo;


                  ¡tenía  todo  el  derecho  a  tenerlo!  Creí


                  apreciar un movimiento en el suelo del co‐


                  che,  un  abultamiento  bajo  el  banco  de


                  Nebogipfel.



                  —¿Qué hacemos?


                  Movió la cabeza.


                  —Tenemos que esperar a lo que suceda. No


                  estamos en una situación controlada...


                  El aleteo de días y noches se redujo más aún,


                  hasta  que  se  convirtió  en  un  pulso  fijo  a


                  nuestro  alrededor,  como  el  latido  de  un



                  corazón.  El  suelo  crujió,  y  vi  aparecer


                  marcas en el acero...


                  ¡De pronto lo entendí!


                  Grité:


                  —¡Cuidado!  —Me  levanté,  me  eché  hacia


                  delante  y  agarré  a  Nebogipfel  por  los


                  hombros. No se resistió. Lo levanté como si






                                                                                                   518
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