Page 561 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Quizá si hubiese tenido experiencia con las
condiciones tropicales antes de perderme en
el Paleoceno, puede que hubiese estado
preparado para la tormenta.
El día había sido más pesado y húmedo de
lo normal, y el aire cerca del mar tenía esa
extraña cualidad que se asocia con los
próximos cambios de tiempo. Aquella tarde,
cansado por el trabajo e incómodo, me
alegré de dejarme caer en el jergón; pero el
calor era tan intenso que el sueño tardó en
llegar.
Me despertó el lento repiqueteo de las gotas
de lluvia que caían sobre el techo de palmas.
Podía oír la lluvia cayendo en el bosque —
balas de agua que martilleaban las hojas— y
golpeando la arena de la playa. No podía
oír, o ver, a Nebogipfel; era la hora más
oscura de la noche.
Luego la tormenta cayó sobre nosotros.
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