Page 620 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Salimos del agua y me sequé con la camisa.
Hilary cogió la pistola, pero dejamos las
botas en la playa, y paseamos por la orilla
del mar. Después de una docena de yardas
vi las marcas que indican la presencia de
Corbiculas, los numerosos bivalvos que
habitaban la playa. Nos echamos en el suelo;
le enseñé a coger aquellas criaturas. En
pocos minutos teníamos un buen montón; y
los bivalvos se secaban al sol a nuestro lado.
AL coger los bivalvos con la fascinación de
un niño, la cara de Hilary, con el pelo
aplastado por el agua, se iluminaba de
placer por aquel logro simple. Estábamos
solos en la playa —podíamos haber sido los
dos únicos humanos en el mundo del
Paleoceno— y podía sentir los pinchazos del
sudor en la cabeza, y la arena me raspaba la
espinilla. Todo estaba impregnado del calor
animal de la mujer a mi lado; como si los
mundos múltiples se hubiesen concentrado
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