Page 634 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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nube de tormenta sobre las llamaradas. Y
atravesando la nube como un puño de luz
había un pilar de vapor supercaliente, que
surgía del cráter producido por la bomba de
carolinio, un pilar iluminado en rojo desde
abajo como si fuese un volcán en miniatura.
Nebogipfel y yo sólo podíamos refugiarnos
en el agua, sumergiéndonos todo lo posible
y, en los momentos en que teníamos que
salir, poner los brazos sobre la cabeza por
temor a la lluvia de fragmentos ardientes.
Finalmente, horas después, Nebogipfel
decidió que ya era seguro volver a tierra.
Estaba agotado y sentía los brazos muy
pesados. Me dolían las quemaduras dé
cuello y cabeza y tenía una sed espantosa;
pero aun así tuve que llevar al Morlock
durante casi todo el camino a la orilla,
porque sus pocas fuerzas le habían
abandonado mucho antes de que acabase
nuestro sufrimiento.
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