Page 659 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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—Pero no sentí dolor, es extraño... aunque


                  —dijo  tenebrosa—  se  me  compensó


                  pronto...


                  Yo escuchaba en un silencio morboso, veía


                  claramente en mi mente la mujer esbelta alta


                  y  torpe  que  había  buscado  bivalvos  con‐


                  migo,  unas  pocas  horas  antes  de  aquella



                  terrible experiencia.


                  Hilary  creía  haber  dormido.  Cuando


                  despertó, el bosque estaba muy oscuro —las


                  primeras llamas habían disminuido— y, por


                  alguna razón, el dolor se había mitigado. Se


                  preguntó  si  sus  nervios  habían  quedado


                  destruidos.



                  Con gran esfuerzo, estaba ya muy débil por


                  la sed, se puso en pie y se acercó al centro de


                  la explosión.


                  —Recuerdo el resplandor de las explosiones


                  continuas                de        carolinio,               el       púrpura


                  ultraterreno que brillaba al moverme entre


                  los  árboles...  El  calor  se  incrementó,  me






                                                                                                   659
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