Page 763 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 763

—un  picor  insoportable—  en  la  superficie


                  de los ojos. Deseé desviar la mirada, cerrar


                  los ojos; pero no podía: ¡era la tortura más


                  exquisita que puedo imaginar!


                  Entonces,  con  aquel  fuego  intenso  que


                  penetraba  incluso  en  mis  globos  oculares,


                  mi último eslabón de conciencia se rompió.






                  Cuando  desperté,  el  retorno  no  tuvo


                  ninguno de los atributos de pesadilla de la


                  primera vez. Desperté al mundo a través de


                  una  capa  de  sueños  bañados  por  el  sol:


                  navegaba  por  visiones  fragmentarias  de


                  arena,  bosques  y  océanos;  gusté  una  vez



                  más  bivalvos  salados  y  duros;  y  yací  con


                  Hilary Bond en el calor y la oscuridad.


                  Así, lentamente, me llegó el despertar.





                  Yacía sobre una superficie dura. Mi espalda,


                  que  respondía  con  una  punzada  cuando


                  intentaba moverme, era muy real; como lo


                  eran  las  piernas  abiertas,  los  brazos  y  los


                                                                                                   763
   758   759   760   761   762   763   764   765   766   767   768