Page 958 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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La  cosa  se  deslizó  hacia  mí.  Tenía  los


                  tentáculos en alto, y vi que los dedos eran


                  articulados  y  formaban  dos  grupos,  como


                  manos  alargadas  y  distorsionadas.  Los


                  tentáculos no eran lacios y sin hueso, como


                  los de un calamar, sino que tenían múltiples


                  articulaciones  y  parecía  que  acababan  en



                  uñas  o  pezuñas,  de  hecho,  se  parecían


                  bastante a dedos.


                  Fue como si me cogiese. Nada de esto puede


                  ser  real  —pensé  desesperadamente—


                  porque  yo  ya  no  era  real,  ¿no?  Yo  era  un


                  punto de conciencia; no había nada de mí


                  que pudiese ser cogido de esa forma...



                  Y  sin  embargo  me  sentí  acunado  por  él,


                  extrañamente seguro.


                  El Observador aparecía inmenso ante mí. Su


                  piel era suave y estaba cubierta de un vello


                  fino; los ojos eran inmensos —de color azul


                  cielo—, con toda la hermosa complejidad de


                  los  ojos  humanos,  e  incluso  ahora  podía


                  olerlo; emitía un ligero aroma animal, como


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