Page 990 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 990
acostumbrar jamás a encontrarse consigo
mismo, no importa cuántas veces lo hiciese,
y ahora todo un conjunto de sentimientos
venían a hacerlo aún más conmovedor.
Porque aquél ya no era sólo una versión más
joven de mí mismo: era también un
antecesor directo de Moses. Era como
enfrentarse cara a cara con un hermano más
joven que había creído perdido.
Estudió de nuevo mi cara, ahora suspicaz.
—¿Qué demonios quiere? No hago tratos
con vendedores ambulantes, incluso si ésta
fuese una hora apropiada para ello.
—No —dije con amabilidad—. No, sé que
no lo hace.
—Oh, lo sabe, ¿no? —Comenzó a cerrar la
puerta, pero vio algo en mi cara, lo noté en
su mirada, un lejano reconocimiento—.
Creo que es mejor que me diga qué quiere.
Con torpeza, le mostré el frasco de medicina
con la plattnerita.
—Esto es para usted.
990

