Page 986 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Una vez más ——como ya lo habíamos
hecho, muchos ciclos de la historia antes—
Nebogipfel y yo caminamos por Petersham
Road hacia mi casa. La lluvia golpeaba el
empedrado. La oscuridad era casi completa;
de hecho, la única luz provenía del frasco de
plattnerita,
que brillaba como una débil bombilla
eléctrica arrojando sombras lóbregas sobre
el rostro de Nebogipfel.
Rocé con los dedos el metal delicado y
familiar de la verja que rodeaba la casa. Allí
tenía algo que no creía volver a ver: la falsa
fachada, los pilares del porche, los
rectángulos oscuros de las ventanas.
—Vuelves a tener los dos ojos —le comenté
a Nebogipfel en un susurro.
Miró su cuerpo renovado, extendiendo las
palmas de forma que la carne pálida brilló
bajo la luz de la plattnerita.
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