Page 128 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 128
—Pero algunas cosas son iguales. ¡Los Morlocks
todavía viven en la oscuridad!
—No somos Morlocks —dijo Nebogipfel con
suavidad—. No como los recuerda. Y, en lo que se
refiere a la oscuridad, ¿qué necesidad tenemos de
un torrente de luz? Elegimos la oscuridad. Nuestros
ojos son instrumentos de precisión, capaces de
revelar una gran belleza. Sin el brillo brutal del
Sol, las sutilezas del cielo pueden ser apreciadas
por completo...
No tenía ganas de aguijonear a Nebogipfel y debía
enfrentarme a la verdad. Me miré las manos:
grandes objetos castigados y arañados por décadas
de trabajo. ¡Mi único propósito, al que había
dedicado el esfuerzo de aquellas manos, había
sido explorar el tiempo! Ver cómo sucederían las
cosas en una escala cosmológica, más allá de las
breves décadas de mi vida. Pero, o eso parecía,
había conseguido mucho más.
Mi invento era mucho más poderoso que una
simple máquina para viajar en el tiempo: ¡era una
máquina de historia, una destructora de mundos!
Había asesinado el futuro: había usurpado,
comprendí, más poderes que los del propio Dios
(si podemos creer a Santo Tomás de Aquino). Al
torcer el curso de la historia, había borrado miles
de millones de vidas por nacer, vidas que ahora ya
nunca serían.
No podía soportar el vivir sabiéndolo. Siempre he
sentido desconfianza del poder personal —nunca he
128

