Page 220 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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¡Moses!,  mi  odiado  nombre  de  pila,  por  el


                  que me habían atormentado infinitamente en


                  la escuela, y que había mantenido en secreto

                  desde que dejé la casa de mis padres.


                  —No  importa  —dije—.  Su  secreto  está  a


                  salvo conmigo.


                  —Mire,  me  estoy  empezando  a  cansar  de

                  estos juegos. Aparece con su acompañante y


                  hace comentarios sobre mis ropas. ¡Y todavía


                  no conozco su nombre!

                  —Pero —dije—, quizá sí lo sabe.


                  Sus  largos  dedos  se  cerraron  alrededor  del


                  vaso.—  Sabía  que  sucedía  algo  extraño  y


                  maravilloso,  ¿pero  qué?  Podía  ver  en  su

                  rostro,  tan  claro  como  el  día,  la  mezcla  de


                  impaciencia,  emoción  y  algo  de  miedo  que


                  yo  mismo  había  sentido  tantas  veces  al

                  enfrentarme a lo desconocido.


                  —Mire  —dije—,  estoy  listo  para  contarle


                  todo lo que quiera saber, se lo prometo. Pero


                  primero...

                  —¿Sí?


                  —Sería un honor para mí ver su laboratorio.


                  Y estoy seguro de que a Nebogipfel también

                  le gustaría. Cuéntenos algo de usted —dije—


                  . Y así sabrá sobre mí.


                  Se  quedó  sentado  durante  un  rato,


                  sosteniendo  la  bebida.  Entonces,  con  un

                  movimiento brusco, volvió a llenar los vasos,


                  se levantó y cogió una vela de la mesa.



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