Page 279 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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El cielo era inmenso, de un azul profundo y
sin nubes, aunque aquí y allí podía ver
delgadas líneas blancas y rizos, rastros de
vapor o de cristales de hielo grabados en el
cielo. Vi el centelleo de uno de aquellos
rastros; quizá fuese la luz del sol reflejándose
en alguna máquina voladora de metal.
El Juggernaut se encontraba en una versión
de Petersham Road muy cambiada desde
1873 e incluso 1891. Reconocí la mayoría de
las casas de mi época: incluso la mía todavía
se alzaba tras un carril aéreo corroído y
cubierto de verdín. Pero los jardines y
márgenes parecía que habían sido
levantados y sustituidos por cultivos de
vegetales que no conocía. Vi también que
muchas de las casas habían sufrido grandes
daños. Algunas habían quedado reducidas a
la fachada, con los interiores y techos
derrumbados; aquí y allá había edificios
destruidos y ennegrecidos por los incendios;
y otros no eran más que escombros. Incluso
mi propia casa había resultado afectada, y el
laboratorio destruido. Y los daños no eran
recientes: la vida, verde y vital, había
reclamado el interior de muchas casas; el
musgo y jóvenes plantas cubrían los restos
de cuartos de estar y salones, y la hiedra
colgaba de las ventanas como si fuese una
cortina.
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