Page 700 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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un fragmento de la Tierra que recordaba: que
podía haber una improbable jungla de baja
gravedad por la que todavía caminaban los
hijos del hombre... Pero ahora sólo puede
haber ruinas y huellas en esa terrible superfi‐
cie, para acompañar las que cubren el
cadáver de la Tierra.
Y en ese momento, mientras me sentía tan
llorón, sonó algo como un disparo, ¡y nuestra
cubierta protectora se fracturó como una
cáscara de huevo!
Vi una serie de fracturas —un delta
complejo— que se extendía por la superficie
del domo.
Incluso mientras miraba, un trozo pequeño
del domo, no mayor que mi mano, se soltó y
cayó en el aire, deslizándose como un copo
de nieve.
Y más allá del domo fracturado los
filamentos de plattnerita de la Nave se
extendían, creciendo, hacia Nebogipfel y
hacia mí.
—Nebogipfel, ¿qué sucede? Sin el domo,
¿moriremos? —Me encontraba en un estado
febril y eléctrico, en el que cada terminación
nerviosa estaba henchida de sospecha y
temor.
—Debes intentar no tener miedo —dijo
Nebogipfel.
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