Page 697 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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cautivas, brillaban y se agitaban en los
complejos interiores. El hielo de la Tierra
Blanca estaba bañado por completo por el
resplandor de la plattnerita; las Naves eran
como inmensas nubes silenciosas que
navegaban demasiado cerca del suelo.
Nebogipfel me estudió. La plattnerita le daba
un lustre verde al pelo que cubría su cuerpo.
—¿Estás bien? ¿Pareces un poco turbado?
Tuve que reírme.
—Tienes talento para subestimar las cosas,
Morlock. ¿Turbado? Yo diría que sí...
Me giré en el asiento, busqué detrás de mí, y
encontré un tazón lleno de las nueces y
frutas desconocidas que los Constructores
nos habían dado. Enterré los dedos en la
comida y me llené la boca con ella; encontré
que la acción simple y animal de comer era
una agradable distracción de las cosas
sorprendentes y apenas comprensibles que
me rodeaban. Me pregunté, de hecho, si
aquélla no sería la última comida que
tomaría, ¡la última cena sobre la Tierra!
—Creo que esperaba que el Constructor
estuviese aquí para recibirnos.
—Pero creo que sí está aquí—dijo
Nebogipfel. Levantó la mano y la luz
esmeralda brilló en sus dedos pálidos—. Las
Naves están claramente diseñadas según los
mismos principios arquitectónicos que los
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