Page 699 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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—Nebogipfel, ¡mira la Luna!
El Morlock se volvió; vi que la luz verde que
jugueteaba con el pelo de su cara estaba
ahora resaltada de plata.
Mi observación era elemental: la Luna había
perdido su delicioso verdor. El color de la
vida que había llegado de la Tierra para
cubrirla, durante todos esos millones de
años, se había marchitado, exponiendo el
blanco óseo de las arenosas montañas y
mares. Ahora el satélite en su palidez mortal
era indistinguible de la Luna de mi época,
exceptuando quizás el brillo más intenso de
la cara oscura: había una vieja Luna más
vívida acunada en los brazos de la Nueva
Luna, y sabía que aquella iluminación mayor
debía ser achacada, solamente, al incremento
del brillo de la Tierra cubierta de hielo, que
debía brillar en los cielos sin aire de la Luna
como un segundo sol.
—Debe de haber sido la variación forzada
del Sol —especuló Nebogipfel—. El proyecto
de plattnerita de los Constructores... tal vez
alteró finalmente el equilibrio vital.
—¿Sabes? —dije con algo de amargura—,
creo que, después de todo lo que he visto y
oído, me confortaba algo la persistencia de
esa porción de verde terrestre en lo alto del
cielo. El pensar que en algún lugar, no
imposiblemente lejos, todavía podía persistir
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