Page 734 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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desesperada—, pero finalmente ganó una
cierta solidez.
Era una bola, aparentemente de carne,
colgando en el espacio, al igual que yo, sin
soporte. Estimé que estaba a ocho o diez pies
de mí (donde y como estuviese yo) y quizá
tenía cuatro pies de ancho. Le colgaban
tentáculos. Oí un sonido suave y
burbujeante. Tenía un pico de carne, no tenía
agujeros de la nariz, y dos enormes párpados
se recogían como cortinas para revelar ojos —
¡ojos humanos!— que se fijaron en mí.
Por supuesto, lo reconocí; era una de las
criaturas que había denominado
Observadores, aquellas enigmáticas visiones
que me visitaban durante mis viajes en el
tiempo.
La cosa se deslizó hacia mí. Tenía los
tentáculos en alto, y vi que los dedos eran
articulados y formaban dos grupos, como
manos alargadas y distorsionadas. Los
tentáculos no eran lacios y sin hueso, como
los de un calamar, sino que tenían múltiples
articulaciones y parecía que acababan en
uñas o pezuñas, de hecho, se parecían
bastante a dedos.
Fue como si me cogiese. Nada de esto puede
ser real —pensé desesperadamente— porque
yo ya no era real, ¿no? Yo era un punto de
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