Page 738 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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moribundo del futuro, había visto cómo
saltaba irregularmente algo parecido a una
pelota de fútbol que brillaba por el agua. En
ese momento lo consideré un ciudadano de
aquel mundo condenado. Más tarde, había
tenido aquellas visiones —entrevistas a
través del brillo verde de la plattnerita— de
Observadores flotando en la máquina
mientras yo viajaba en el tiempo.
Ahora sabía que durante mi breve y
espectacular carrera como viajero del tiempo
había sido seguido —estudiado— por los
Observadores.
Los Observadores debían de ser capaces de
seguir a voluntad las líneas de Tiempo
Imaginario, para atravesar a voluntad las
infinitas historias de la multiplicidad con la
facilidad con que un buque de vapor
atraviesa una corriente; los Observadores
habían tomado el tosco dispositivo explosivo
de no linealidad creado por los
Constructores y lo habían desarrollado hasta
la perfección.
Ahora atravesábamos un vacío inmenso —
un agujero en el espacio— con paredes
formadas por filamentos y planos, hojas de
luz compuestas de galaxias y nubes de
estrellas sueltas. Incluso allí, a millones dé
años luz de la nebulosa estelar más cercana,
persistía el baño general de radiación y el
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