Page 736 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 736
Durante un momento sentí una punzada de
pánico —porque no tenía deseos de quedar
varado otra vez con mi única compañía en la
desolada Perfección óptima—, pero de
repente me deslicé tras el Observador. Lo
hice sin querer, como una hoja de otoño que
es arrastrada por las ruedas de un carruaje.
Ya he mencionado aquellas posibles
constelaciones que había visto, brillando en
el fondo cubierto de luz del espacio infinito.
En aquel momento me parecía que un grupo
de estrellas, frente a nosotros, se estaba
dispersando, como una bandada de pájaros;
mientras que otro detrás de mí (podía variar
mi punto de vista) se contraía.
¿Puede ser así?, me pregunté. ¿Puede ser que
esté viajando a una velocidad tan enorme
que incluso las estrellas mismas se mueven
por el campo visual, como postes frente a un
tren?
De pronto vinieron volando multitud de
partículas de roca, brillando como el polvo
bajo la luz; se arremolinaban a mi alrededor,
y se perdían de nuevo detrás de mí.
Exceptuando ese montón de polvo, no vi
planetas, o cualquier otro objeto rocoso, en
todo el tiempo que permanecí en la Historia
óptima, y me pregunté si el gran calor y la
radiación intensa evitarían la formación de
planetas a partir de los fragmentos generales.
736

