Page 755 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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que brillaba como una débil bombilla
eléctrica arrojando sombras lóbregas sobre el
rostro de Nebogipfel.
Rocé con los dedos el metal delicado y
familiar de la verja que rodeaba la casa. Allí
tenía algo que no creía volver a ver: la falsa
fachada, los pilares del porche, los
rectángulos oscuros de las ventanas.
—Vuelves a tener los dos ojos —le comenté a
Nebogipfel en un susurro.
Miró su cuerpo renovado, extendiendo las
palmas de forma que la carne pálida brilló
bajo la luz de la plattnerita.
—No necesito prótesis —dijo—. Ya no.
Ahora que he sido reconstruido... al igual
que tú.
Puse las manos contra el pecho. La tela de la
camisa era tosca, basta al tacto, y los huesos
se notaban duros bajo la piel. Parecía muy
sólido. Y todavía me sentía como yo, es decir,
conservaba una continuidad de la conciencia,
un único y brillante camino de recuerdos,
que me llevaba desde aquel enredo de
historias hasta los días simples de mi niñez.
Pero yo no podía ser el mismo hombre, me
habían desmontado y reconstruido en la
Historia óptima. Me pregunté cuánto de
aquel resplandeciente universo permanecía
en mí.
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