Page 754 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Tenía los enormes ojos rojo grisáceo fijos en
mí.
—¿Nebogipfel...?
Y entonces un circuito se cerró en mi cerebro
desconcertado.
Me volví y examiné una vez más la silueta
del edificio. Allí estaba el balcón de hierro,
allá la cocina del comedor con una pequeña
ventana entreabierta, y la forma del
laboratorio...
Era mi hogar; la máquina me había
depositado en el jardín inclinado de la parte
de atrás, entre la casa y el Támesis. Había
vuelto —¡después de todo!— a Richmond.
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SE CIERRA UN CÍRCULO
Una vez más ——como ya lo habíamos
hecho, muchos ciclos de la historia antes—
Nebogipfel y yo caminamos por Petersham
Road hacia mi casa. La lluvia golpeaba el
empedrado. La oscuridad era casi completa;
de hecho, la única luz provenía del frasco de
plattnerita,
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