Page 777 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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que no iba a hacerles daño; pero conocía
muy bien la causa de su nueva disposición
de ánimo: ya habían visto el errático y
peligroso comportamiento de mi anterior yo,
especialmente cuando estuve desquiciado
después de perder la Máquina del Tiempo.
¡Los Elois tenían derecho a ser cuidadosos!
No los forcé y los Elois pasaron a mi lado,
subiendo por la colina hacia los
rododendros; tan pronto como me dejaron
atrás retomaron su conversación.
Me encaminé por el campo hacia el bosque.
Por todas partes veía los pozos que llevaban
al mundo subterráneo de los Morlocks, y que
emitían, si me acercaba lo suficiente para
oírlo, el implacable ritmo de sus grandes
máquinas. La frente y el pecho se me
llenaron de sudor —porque el día era
caluroso, a pesar de que el sol de la tarde se
ocultaba— y sentí que la respiración se me
hacía pesada.
Con mi inmersión en aquel mundo, parecía
que también se despertaban mis emociones.
Weena, a pesar de ser una criatura limitada,
había mostrado afecto, la única criatura de
todo ese mundo de 802.701 que lo había
hecho; y su pérdida me había causado la
tristeza más absoluta. Pero cuando relaté mis
aventuras a mis compañeros, al lado del
brillo familiar de la chimenea en 1891, la
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