Page 780 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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encontrar varias muestras de la fruta blanca
de cáscara triangular que había sido mi
favorita en mi anterior viaje. Recogí un
montón que consideré suficiente, encontré la
esquina más oscura y me senté a comer,
rodeado por una pared de Elois curiosos.
Sonreí a los Elois dándoles la bienvenida e
intenté recordar los fragmentos de su sencilla
lengua que había aprendido antes. Al hablar
sus caras se acercaron a mí con los ojos
dilatados en la oscuridad y los labios abiertos
como los de los niños. Me relajé. Creo que
era la facilidad del encuentro, la humanidad
básica, lo que entonces penetró en mí:
¡recientemente había sufrido demasiadas
experiencias extrañas e inhumanas! Los Elois
no eran humanos, lo sabía —a su modo me
eran tan extraños como los Morlocks—, pero
eran una buena imitación.
Me pareció que sólo cerré los ojos.
Desperté sobresaltado. ¡Había oscurecido!
Había menos Elois cerca de mí y sus ojos
amables e incondicionales parecían brillar en
las tinieblas.
Me levanté asustado. Las cáscaras de las
frutas y las flores cayeron de mi cuerpo,
donde habían sido colocadas por los
juguetones Elois. Corrí por la cámara
principal. Ahora estaba muy llena de Elois, y
dormían en pequeños grupos sobre el suelo
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