Page 88 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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REVELACIONES Y REPRIMENDAS
Volví en mí, una vez más tirado sobre el suelo,
mirando aquella maldita luz.
Me apoyé en los hombros y me froté los ojos. Mi
amigo Morlock todavía estaba allí, justo fuera del
círculo de luz. Me puse en pie arrepentido. Me
había dado cuenta de que aquellos nuevos
Morlocks no iban a ser fáciles.
El Morlock entró en la luz con las gafas azules
brillando. Como si nada hubiese interrumpido
nuestro diálogo dijo:
—Mi nombre es —su pronunciación volvió a la
estructura informe normal en los Morlocks—
Nebogipfel.
—Nebogipfel. Bien.
Yo le dije mi nombre. En unos pocos minutos era
capaz de repetirlo con claridad y precisión.
Aquél era el primer Morlock cuyo nombre
conocía. El primero que se destacaba de la masa
que había encontrado y con la que había luchado;
el primero en tener los atributos de una persona
reconocible.
—Así que, Nebogipfel —dije. Me senté con las
piernas cruzadas al lado de las bandejas y alisé con
la mano la erupción de arrugas que mi última
caída me había provocado en el brazo—, le han
elegido como mi cuidador en este zoo.
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