Page 94 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Nebogipfel me lo explicó un poco más y entendí el


            concepto.


            —¿Habla  del  mecanismo  por  el  que  opera  la

            herencia,  por  el  cual  se  transmiten  las


            características de generación en generación?


            —No  es  imposible  generar  simulacros  de  formas


            arcaicas deshaciendo las mutaciones posteriores.

            —Así que cree que no soy más que un simulacro,


            reconstruido  como  el  esqueleto  de  un  megaterio


            en un museo, ¿no?

            —Ha  sucedido  antes,  aunque  no  en  una  forma


            humana de su antigüedad. Sí. Es posible.


            Me sentí insultado.


            —¿Y por qué razón habría sido construido?

            Volví a caminar alrededor de la prisión. El aspecto


            más desconcertante de aquel desolado lugar era la


            falta de paredes, y el miedo constante y primario a

            que  mi  espalda  estuviese  desprotegida.  Hubiese


            preferido  verme  arrojado  a  una  prisión  de  mi


            propia  era:  primitiva  y  sórdida,  sin  duda,  pero


            cerrada.

            —No  voy  a  morder  ese  anzuelo.  Son  sólo


            tonterías.  Proyecté  y  construí  una  Máquina  del


            Tiempo, y viajé hasta aquí en ella; ¡y que éste sea

            el final!


            —Usaremos  su  explicación  como  hipótesis  de


            trabajo  —dijo  Nebogipfel—.  Ahora,  por  favor,


            descríbame el principio según el cual funciona la

            máquina.








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