Page 99 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Me preocupé de explicar con claridad ese asunto.
Lo esencial es que la luz, al viajar por el espacio,
no se comporta como un objeto material, como,
por ejemplo, un tren.
Supongan que un rayo de luz de una estrella
lejana llega a la Tierra, digamos en enero, mientras
nuestro planeta realiza su órbita alrededor del Sol.
La velocidad de la Tierra en su órbita es de unas
setenta mil millas por hora. Podrían suponer, si
midiesen la velocidad de la luz estelar vista desde
la Tierra, que el resultado quedaría reducido en
esas sesenta mil millas.
De la misma forma, en julio, la Tierra estaría al
otro lado de su órbita: se encontraría ahora en el
camino del fiel rayo de luz. Si miden nuevamente
la velocidad, esperarían descubrir que había
aumentado con la velocidad de la Tierra.
Bien, si llegasen trenes estelares a la Tierra, eso
sería sin duda así. Pero Michelson y Morley
demostraron que no es así con la luz de las
estrellas. ¡La velocidad de la luz de las estrellas
medida desde la Tierra —aunque nos alejemos o
nos acerquemos al rayo— es exactamente la misma!
Esas observaciones encajaban con el tipo de
fenómenos que había descubierto en la plattnerita
en los años anteriores —aunque no había
publicado el resultado de mis experimentos— y
había formulado una hipótesis.
—Uno sólo necesita aflojar las riendas de la
imaginación, especialmente en lo que se refiere a
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