Page 139 - Hijos del dios binario - David B Gil
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deberían recluirse en sus habitaciones, mientras
tanto los internos aprovechaban para charlar y
pasear por los pasillos. Entre ellos, los responsables
del centro eran inconfundibles. No solo porque
eran más altos que la mayoría de los muchachos
allí internados, o porque siempre vistieran su
riguroso uniforme de bata blanca; el principal
elemento diferencial era su actitud impersonal,
pues parecían hablarles a cientos de millas de
distancia, todo calor erradicado de su voz. Nicholas
los miraba de soslayo y sentía que detestaba a cada
uno de ellos, no tanto porque fueran la autoridad,
sino por la forma fría y metódica que tenían de
ejercerla. Sin embargo, todos sabían que si alguno
de aquellos hombres o mujeres mostraba afecto o
empatizaba con los alumnos, desaparecería de la
noche a la mañana, fulminado por un dios vigilante
que borraría todo rastro del insensato.
En ese aspecto, Edith no había sido una
excepción, y aunque el resto de los alumnos la
habían olvidado, Nicholas seguía recordándola
como la única persona que le había mirado a los
ojos y le había dicho que tenía derecho a elegir.
Llegaron al comedor, recogieron las bandejas
con la cena envasada y se sentaron a una mesa
apartada. Estaban prácticamente solos, pues la
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