Page 138 - Hijos del dios binario - David B Gil
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dormir directamente.
—Ah, ah, ni se te ocurra. He estado
esperándote y ahora no me vas a dejar colgada. Te
doy diez minutos para ducharte; si tardas más,
apagaré las luces y te dejaré aquí a oscuras.
Su sonrisa consiguió que su amenaza sonara
encantadora, así que Nicholas no pudo hacer otra
cosa más que apresurarse para estar listo en diez
minutos. Se duchó con agua tibia, dejó los guantes
y la ropa deportiva en una cesta y se vistió con el
uniforme del colegio. Cuando se reencontró con
Eva olía a champú y a ropa limpia.
—¿Cómo te ha ido esta vez? —preguntó la
muchacha mientras enfilaban un largo corredor en
el que se intercalaban los ventanales con las
lámparas de llama fría. Fuera era noche cerrada y
los cristales tan solo devolvían el propio reflejo—.
Parece que han sido especialmente duros.
—¿Cuándo no lo son?
—No sé. Hay gente que vuelve de la sala de los
espejos como el que regresa de un paseo al sol.
—Puede que yo sea más sensible que otros.
—Sabes que no es así —negó ella—. Contigo
siempre son especialmente duros.
Descendieron a la planta inferior y los pasillos
se poblaron de alumnos ociosos. En una hora todos
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