Page 162 - Hijos del dios binario - David B Gil
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archivos públicos del ejército y no sé cuál es el
procedimiento habitual.
La recepcionista le miró por encima de las
gafas, en un gesto que acentuó aún más su
expresión de bibliotecaria hastiada. Para su alivio,
le contestó en inglés:
—¿Podría identificarse y explicarme el motivo?
—Oh, lo siento —se disculpó. Daniel extrajo su
pasaporte y lo depositó sobre el mostrador—. Mi
nombre es Daniel Adelbert, soy belga —dijo con
una sonrisa, mientras abría el documento para que
ella pudiera comprobarlo—. He viajado hasta Tel
Aviv a fin de localizar a un primo de mi padre que
sirvió en la Tzahal, pero con el que la familia
perdió todo contacto hace muchos años. Teníamos
la esperanza de que los archivos de las FDI
pudieran darnos alguna idea.
La recepcionista no contestó de inmediato, sino
que examinó detenidamente el pasaporte con la
boca fruncida. A continuación lo estudió a él, no
del todo convencida de que fueran la misma
persona. Lo miraba igual que un cliente
desconfiado miraría el filete que le ofrece el
carnicero, y Daniel supo que, pese a no estar
armada, aquella mujer era una guardiana mucho
más fiera que los dos soldados de la puerta.
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