Page 192 - Hijos del dios binario - David B Gil
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las puertas de su mente con más insistencia, hasta


           que  le  resultó  imposible  soportar  su  martilleo.


           Abrió los ojos y vio que estaba tumbado en el suelo


           del mismo apartamento, solo y lacerado. La luz de



           la  mañana  penetraba  tenuemente  a  través  de  las


           ventanas  translúcidas,  pero  era  suficiente  para


           provocarle un atronador dolor de cabeza.


                  Se movió un poco y se sorprendió de descubrir


           que se encontraba libre. Le habían dado una paliza


           y  lo  habían  dejado  tirado  como  a  un  perro


           atropellado,  pero  habían  tenido  la  gentileza  de



           desatarlo para que pudiera arrastrarse fuera de allí


           con dignidad.


                  Se sentó e inmediatamente la cabeza comenzó a


           darle vueltas; sin embargo, sabía bien que aquello


           era la parte fácil. Ponerse en pie sería el verdadero


           calvario.  Decidido  a  no  posponer  el  momento,  se


           obligó  a  gatear  hasta  la  pared  más  próxima  para


           tener un punto de apoyo. En mitad del trayecto le


           sobrevino un acceso de tos que le obligó a escupir,



           y un trozo de hueso cayó al suelo. Preocupado, se


           metió  el  dedo  en  la  boca  y  recorrió  las  encías


           buscando  qué  diente  faltaba.  Se  sintió  aliviado  al


           comprobar que era un trozo de una muela cordal,


           nada grave. Apoyó una mano en la pared y luchó


           por incorporarse; todos y cada uno de los músculos




                                                                                                            192
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