Page 193 - Hijos del dios binario - David B Gil
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de su cuerpo gritaron por el esfuerzo, pero de
algún modo se sobrepuso al dolor y logró erguirse.
Oleadas de náuseas le sacudieron el pecho y
desbordaron su garganta. Vomitó parte de la cena
y se sintió mejor.
El móvil volvió a sonar en el bolsillo de la
chaqueta. Aún aturdido, tardó un rato en
encontrarlo y poder mirar la pantalla. El cristal
estaba resquebrajado, pero parecía que aún
funcionaba con normalidad. El panel se iluminaba
una y otra vez indicando que le llamaban desde un
teléfono con la dirección @wulfsongarden. ¿Por qué
le resultaba familiar? Contestó y le desagradó el
sonido ronco de su propia voz.
—Ah, buenos días —saludó una voz
titubeante—. Me llamo Saul Perlman.
La voz al otro lado guardó silencio, como si
esperara que su interlocutor tomara la iniciativa de
la conversación, pero Daniel se limitó a fruncir el
ceño intentando recordar si aquel nombre debía
decirle algo. Entonces la voz volvió a hablar:
—¿Es usted el hombre que dejó el anuncio
sobre David Samir?
—Sí —respondió Daniel, y la tos le sacudió las
costillas.
—Creo que tengo información para usted.
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