Page 220 - Hijos del dios binario - David B Gil
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La espera no fue breve ni amena. La torturaron


           con  un  gélido  aire  acondicionado  y  con  un  hilo


           musical  inclemente,  pero  supo  mantenerse  firme


           ante  aquella  maquinaria  diseñada  para  disuadir  a



           las visitas indeseadas y, por fin, poco antes de que


           las oficinas cerraran para el almuerzo, el secretario


           le indicó que Kenyon la aguardaba en su despacho.


                  Alicia  sonrió  como  si  solo  la  hubieran  hecho


           esperar  cinco  minutos  y  siguió  al  amable


           recepcionista  hasta  un  despacho  tan  amplio  como


           falto de imaginación. Al otro lado de una mesa de



           cristal  templado,  parapetado  tras  una  pantalla


           sobre la que bailaban imágenes, vídeos y textos, se


           encontraba  el  responsable  de  comunicación  de


           Fenris  en  Europa,  un  hombre  de  aspecto  tan


           aburrido  como  su  despacho,  pero  que  sin  duda


           sería un hábil malabarista a la hora de escamotear


           información  al  público.  Alicia  sabía  bien  que  los


           dircom de las grandes multinacionales no llegaban a


           su posición por ser excelentes comunicadores, sino



           más  bien  por  ser  magníficos  desinformadores,


           gente  capaz  de  enturbiarlo  todo,  expertos  en


           generar  dudas  y  contradicciones  que  impidan


           fundamentar  reportajes  lesivos  para  los  muchos


           intereses de sus dueños.


                  Por ello, cuando John Kenyon se puso en pie y




                                                                                                            220
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