Page 215 - Hijos del dios binario - David B Gil
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máquina automática de café expreso, y fue lo que
pidió cuando el propietario y camarero, un hombre
calvo y sesentón que hacía ostentación de un
espeso bigote blanco, le preguntó qué iba a tomar.
Le preparó el café en una copa y, sin que ella se lo
pidiera, agregó un generoso chorro de whisky
antes de ponérselo por delante.
—¿Es usted fotógrafa? —preguntó, apoyando
sobre el mostrador sus enormes brazos de
estibador.
—Así es —respondió con una sonrisa. La
aparatosa presencia de una réflex nunca falla a la
hora de llamar la atención—. Trabajo para una
revista de viajes.
—No tenemos muchos viajeros aquí, en
Ederney.
—¿No? Pues me parece un sitio maravilloso, se
puede sacar un buen reportaje de estos paisajes.
—Si quieres ver ovejas y vacas pastando, desde
luego no hay sitio mejor —dijo el hombre con un
humor que ella percibió como característico del
lugar.
—Lo cierto es que he escuchado que por aquí
había un viejo colegio construido por jesuitas
españoles, tenía intención de tomar algunas fotos.
—Sí, St. Martha —masculló el hombre—. Si ha
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