Page 224 - Hijos del dios binario - David B Gil
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Iglesia dejó en manos de una de las empresas de su


           grupo la gestión de uno de nuestros colegios para


           niños  desfavorecidos.  Dado  el  prestigio  del  que


           goza  el  Grupo  Fenris,  se  ha  considerado  que  St.



           Martha debe de ser uno de los mejores ejemplos de


           cómo administrar una obra de caridad.


                  —Comprendo…  —dijo  su  interlocutor  con  la


           boca seca—. Y pretende visitar las instalaciones de


           ese colegio.


                  —Así es. Sería una visita de apenas media hora,


           algunas  fotos,  charlar  con  alguno  de  los



           responsables. En realidad, es una sencilla campaña


           de imagen, un reportaje amable que nos deje bien a


           todos  y  tranquilice  a  algunas  voces  críticas.


           Aunque  si  ustedes  prefieren  mantener  su  labor


           social  en  el  anonimato,  ni  siquiera  necesitamos


           vincular el nombre de St. Martha a alguna empresa


           de  su  grupo;  basta  con  demostrar  que  los  niños


           están  en  buenas  manos,  que  no  se  les  ha


           desatendido.



                  Era evidente que la idea no gustaba al directivo


           de  Fenris,  pero  tampoco  era  capaz  de  esbozar


           ningún  argumento  en  contra  que  resultara


           razonable.


                  —He de consultarlo, señorita Rossi.


                  —Por supuesto. Pero, por favor, señor Kenyon,




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