Page 256 - Hijos del dios binario - David B Gil
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por su procedencia estaba traicionando a su
verdadero padre: Edin Adelbert, un hombre
íntegro que había hecho por él cuanto había
podido, entre otras cosas darle una excelente
educación, profesarle un cariño incondicional y
demostrar no poca paciencia ante sus
incertidumbres vitales. Sabía que Edin y su mujer,
a la que su padre se refería como su madre aunque
Daniel nunca la hubiera conocido, habían intentado
tener hijos hasta casi los 40 años. Solo entonces
decidieron que debían recurrir a la adopción, pero
antes de que los trámites se completaran, la
«madre» de Daniel, o la mujer que estaba llamada a
serlo, murió. Aquello no fue óbice para que Edin
siguiera adelante con su paternidad, aunque ya no
fuera un proyecto compartido.
Pese a todo, Daniel siempre había sentido un
desapego natural hacia su familia. Era como un
susurro desde el fondo de su consciencia que le
recordaba que algo no encajaba, que su vida era
incoherente, y no tardó en sospechar que la pieza
desubicada era él. Con el tiempo, llegó a la
conclusión de que había algo roto en su interior,
algo que le impedía profesar el afecto normal que
un hijo debe sentir por su padre. Esa desafección, al
convertirse en un hombre adulto, se había
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